Noticias > 18.02.2021

Micotoxinas en alimentos para bebés y niños pequeños

Actualización del Código Alimentario Argentino (CAA) incorporación del artículo 156 quinto

Desde el momento del nacimiento, los humanos están expuestos a todo tipo de peligros.  El riesgo que representa cada factor de interacción con el individuo, puede modificarse implementando medidas acorde a la amenaza que puede implicar en la salud y bienestar general.

Si abordamos los riesgos relacionados con la alimentación, podemos reducir considerablemente el número de peligros a los que se expone un ser humano, pero, hoy solo nos dedicaremos a las posibilidades de ocurrencia de algunos peligros químicos en alimentos destinados a lactantes y niños, que pueden afectar la salud a mediano y largo plazo.  El principal peligro que se tendrá en cuenta, es la exposición de este grupo poblacional a las micotoxinas.

Pero ¿qué son las micotoxinas? La definición más conocida y clara es: Micotoxinas son metabolitos secundarios tóxicos producidos por hongos y Micotoxicosis, son las enfermedades o síndromes resultantes de la exposición a micotoxinas (por ingestión, vía cutánea o respiratoria).  Si bien hay más investigaciones sobre micotoxicosis en animales, tanto en campo, como en forma experimental, la evidencia existente es suficiente para reconocer que las micotoxinas están involucradas como agentes etiológicos asociados a enfermedades y síndromes en humanos.

Las micotoxicosis pueden manifestarse en forma aguda o crónica, en forma de una muerte rápida hasta la formación de un tumor; pero más enfermedades pueden producirse cuando las micotoxinas interfieren con los procesos del sistema inmune, tornando a los pacientes más susceptibles a las enfermedades infecciosas.

La población infantil es muy vulnerable, esto se debe en parte, a la fisiología, a una dieta bastante restringida en lo que respecta a la variedad de alimentos y una relación ingesta/peso corporal mayor que la de un adulto.  Con respecto a las diferencias fisiológicas, en los niños, la absorción y el metabolismo de las sustancias exógenas difieren de las de un adulto, además hay cambios metabólicos que ocurren en la infancia hasta llegar a las condiciones de un adulto, un ejemplo muy claro es un enzima encargado de metabolizar a las aflatoxinas: el citocromo P450, que sufre cambios de expresión, y por lo tanto de función desde el estado fetal hasta aproximadamente la edad de 3 años, lo que influye en la susceptibilidad a las aflatoxinas de infantes.  Con respecto a los factores de exposición a sustancias nocivas, es muy claro si consideramos que la ingesta diaria por kg de peso es 6,1 veces mayor que la de un adulto, y además consumen volúmenes considerablemente mayores de leche, productos lácteos y cereales.

Es muy difícil obtener una predicción exacta de los posibles impactos a la salud de los niños, de micotoxinas específicas en alimentos para bebés, si añadimos los posibles efectos sinérgicos de múltiples micotoxinas, el tema se torna aún mucho más complejo. Sin embargo, es evidente la importancia que cobró la necesidad de usar todas las medidas posibles para lograr una reducción al mínimo de la presencia de micotoxinas en estos alimentos. Y ¿cuál es la medida principal a tomar? evitar la presencia de micotoxinas en las materias primas con las que se van a elaborar estos productos. El nivel de tolerancia cero se debe a que los niveles tóxicos son tan pequeños, los bebés son tan vulnerables, y al no conocer el impacto real que pueden estar teniendo los niveles bajos de micotoxinas la repercusión podría ser más nociva.

Debido a los antecedentes y diversos estudios realizados para establecer el riesgo real de exposición a las micotoxinas, muchos países comenzaron a legislar límites máximos admisibles de micotoxinas en determinados alimentos, yendo más lejos aún, existen leyes y directivas acerca de los niveles de micotoxinas en alimentos para infantes, ya que se considera que todo menor a 5 años, no es un adulto en miniatura.  Esto se complementa con una declaración de la OMS (Organización Mundial de la Salud – WHO), en la que concluye que una tercera parte de las enfermedades que ocurren en el mundo, pueden atribuirse a factores ambientales (entre ellos, las micotoxinas), y mientras que el total de niños menores a 5 años solamente contribuyen al 12 % de la población mundial, en ellos se representa el 40 % del total de enfermedades de origen medioambiental.

En consonancia con muchos países, se incorpora en el Código Alimentario Argentino, el artículo 156 quinto: Límites para micotoxinas

 

Analito Nivel máximo (NM) μg/Kg Parte del producto básico/parte del producto que se aplica el NM Plan de muestreo
Alimentos a base de cereales para lactantes y niños pequeños (*)(##)
Aflatoxina B1 0,1  

Todo el producto (#)

 

Según Reglamento (CE) 401/2006, UE

Zearalenona (A) 20,0
Fumonisinas (A) 200,0
Alimentos sólidos a base de manzanas destinados a lactantes y niños pequeños (*)
Patulina 10 Todo el producto (#) Según Reglamento (CE) 401/2006, UE
Preparados para lactantes (leche maternizada, leche modificada) (##)
Aflatoxina M1 0,025 Todo el producto (#) Según Reglamento (CE) 401/2006, UE
Cereales para el desayuno
Deoxinivalenol 500,0 Todo el producto (#) Según Reglamento (CE) 401/2006, UE
Zearalenona (A) 50,0 Todo el producto (#) Según Reglamento (CE) 401/2006, UE
(A)Alimentos a base de maíz

(*)Por niños pequeños se entiende a los mayores de 12 meses y hasta 3 años de edad (CODEX-STAN 73-1981. Última enmienda 2017.

(#)El contenido máximo hace referencia a los productos listos para el consumo (comercializados como tales o reconstituidos según las instrucciones del fabricante)

(##)También aplica a alimentos para propósitos médicos específicos dirigidos a lactantes o niños pequeños.

 

Desde su nacimiento los niños requieren un cuidado especial en todas las instancias de su desarrollo, para ello dedicamos un gran esfuerzo económico y social en brindar todo lo necesario para que su salud esté resguardada, empleando vacunas, controles médicos, creando ambientes confortables en sus actividades diarias: higiene, descanso, entretenimiento, educación, etc.  Además, la industria alimenticia en conjunto con organismos dedicados a la investigación, profesionales médicos, nutricionistas, entre otros, están a la vanguardia del desarrollo de nuevas fórmulas y productos, que puedan brindar a través de la alimentación, un desarrollo saludable, adecuado y feliz.  Pero esto no es suficiente, la población, y especialmente la infantil, está expuesta en forma constante a peligros, y hemos visto que muchos de estos se ocultan y no se pueden percibir a menos que se lleve a cabo un análisis adecuado, porque no pueden observarse cambios organolépticos en los alimentos contaminados con diferentes toxinas u otros residuos.  Por lo tanto, las reglamentaciones vigentes no son exageradas, ya que hemos visto que las micotoxinas son insidiosas en su impacto, y los resultados a mediano y largo plazo pueden ser nefastos.

Las razones para controlar estos alimentos son muchas: cumplir con la reglamentación vigente, asegurar la calidad y la inocuidad de los productos, diferenciarse en el mercado agregando valor a la cadena agroalimentaria, cuidar la salud de toda la población desde temprana edad y finalmente, poder aseverar que los alimentos destinados a la población infantil son realmente seguros.

Actualización del artículo: Riesgos Previstos para fórmulas de reemplazo y continuación, y alimentos para infantes.
Bqca. Patricia Silvina Knass.
ENFASIS Alimentación Latinoamérica Año XI / Nº 4 / ago – sep 05